jueves, 5 de abril de 2007

¿Inhabilitados?

(Foto por KoAn)

Érase una vez en un momento dado de la historia de ESPAÑA que a alguien muy ocurrente se le ocurrió entre otras cosas –por lo de su enorme ocurrencia, se entiende– que como requisito previo a la obtención de una plaza de funcionario como Profesor Titular de Universidad (TU) había que pasar satisfactoriamente por un proceso de selección de candidatos denominado “habilitación”. A este ser tan ocurrente se le ocurrió (una vez más) decir que este proceso posibilitaría la selección de los mejores candidatos y así la -algo oxidada- Universidad acogería en su seno a un plantel de virtuosos del conocimiento a priori inimaginable.

Como este alguien además de tener el poder legislativo para imponer este y otros apañes sin más, disponía por otro lado de una buena corte de competentes escribanos algo desocupados, se acabó reuniendo pormenorizadamente los pasos a seguir en este proceso en un documento legal denominado REAL DECRETO 774/2002, de 26 de julio, que después de presentarse a sí mismo continuaba por aquí: “…por el que se regula el sistema de habilitación nacional para el acceso a Cuerpos de Funcionarios Docentes Universitarios y el régimen de los concursos de acceso respectivos.” (No proseguimos con la reproducción del resto del texto para evitar la indigestión del lector.)

El problema de este ser tan ocurrente y de su corte de competentes escribanos, es que ni el primero era tan ocurrente ni tampoco los segundos tan competentes, y este proceso de selección que debía ser puro y cristalino se transformó pronto en un cenagal de resultados un punto sospechosos. Por eso,…

Si vosotros/as, aun siendo virtuosos/as del conocimiento os habéis sentido primero vilipendiados/as y luego eliminados/as en las pruebas de Habilitación Nacional de TU, o sin serlo habéis acabado de igual manera como improvisados/as sparrings de los miembros de las Comisiones, ¡este es sin duda vuestro lugar!

Que no sólo no habéis sido agredidos verbalmente por los miembros de las Comisiones sino incluso alabados y posteriormente evaluados de forma justa (y esto sin recomendación o Padrino alguno), bueno, Señoras y Señores, ¡esto es un milagro que debiera ser recogido para dejar testimonio de tan raro suceso! Por consiguiente, ¡tenéis también cabida en estas páginas!

A pesar de lo que pudiera parecer por lo que hemos escrito y en los términos empleados, no estamos locos y sabemos lo que queremos. Claro está que este proceso ha quedado extinto con la reciente publicación de la reforma de la LOU. Pero, y en la espera de que no rehagan el entuerto la llegada de nuevos aires (Marianos para más señas) en el Gobierno de esta insigne Patria, es que estamos convencidos de que vuestras respectivas pruebas de Habilitación habrán ya ocupado un hueco en vuestros recuerdos junto a otros igual de... entrañables.

Cómo olvidar ese punch (invisible) de derecha del Presidente de vuestro Tribunal de Habilitación directo a vuestras partes pudientes (metafóricamente hablando se entiende) cuyas secuelas tardaron en cicatrizar más de lo esperado.

Y esas lagrimitas que el sádico de turno de la Comisión os arrancó (como seres sensibles que soys) y de las que cada día que pasa os arrepentís más (más que nada por no haber tenido el coraje de aguantar el lloriqueo hasta abandonar la sala).

Si es así, queremos estimados/as desconocidos/as que os unáis a nosotros/as y compartáis estos indelebles recuerdos. Estamos seguros que, como mínimo, nos servirá a todos/as los/as involucrados/as para ahorrarnos en el futuro ayuda psicológica especializada.

No hay comentarios: